- Mt 6,24-33

No se inquieten
Cuando el corazón de un creyente está dividido entre dos amos (v. 24), ganan terreno las supersticiones, la incertidumbre, la desconfianza, la duda…
El dinero, que provoca tantas divisiones, solventa nuestras necesidades, pero no siempre las resuelve; los que no conocen a Dios, se desviven por todas esas cosas. (v. 32).
El Padre celestial sabe lo que necesitamos (v. 32) y nos lo da con generosidad y abundancia, aunque, a veces, no lo apreciamos, vivimos preocupados e inquietos por las cosas secundarias y superfluas, por las añadiduras.
Todo se resuelve cuando centramos nuestra voluntad en lo esencial: Busquen primero el Reino de Dios y su justicia (v. 33).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
