
¡No te vayas aún!
No te des por vencido, no hagas tuya la derrota de los débiles, ni mires el fracaso de quienes han perdido la fe: ¡Él siempre cumple sus promesas!
Escucha con atención, hay una voz que murmura: ¡Resucitaré!
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
