Evangelio según Marcos 2, 13-17
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?”
Habiendo oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Palabra del Señor.

Con publicanos y pecadores (v. 16)
La generosidad que exige el evangelio no se detiene ante los límites de la moral y las buenas costumbres, los sobrepasa. Jesús nos pone a prueba: sentarse a la mesa con publicanos y pecadores (cf. v. 16).
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. (v. 17).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
