- Jn 16,23-28

Pidan en mi nombre
Si no hay dudas, no hay temor: el Padre nos ama (cf. v. 27). Y ese amor, que se nos manifiesta como el primero y el más grande de todos, es motivo de alegría (cf. v. 24).
Jesús nos anima a pedir, confiados, en su nombre, y todo lo que pidamos, el Padre nos lo concederá (v. 23). Pero, nos advierte: Hasta ahora no ha pedido nada en mi nombre (v. 24).
¿Pedir en su nombre? Todo el tiempo pedimos: un milagro, un favor, una bendición…; así lo hacemos, pero en nuestro nombre, para nosotros.
El amor que Jesús nos propone como ley, y que viene del Padre, es para gestar fraternidad, comunidad, sentido de Iglesia; los dones del Espíritu son, como dice Pablo, para el bien común (1Cor 12,7).
¿Qué pedimos en su nombre?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
