SÁBADO 14

Echar los cimientos sobre la roca (v. 48)

Lectura del santo evangelio según sal Lucas (6,43-49)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida»
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Palabra de Señor.

Dentro de nosotros se debaten el bien y el mal y, dependiendo en qué basemos nuestras decisiones, surgirán del corazón cosas buenas, o cosas malas. Bondad o maldad nos disponen a escuchar la palabra y el modo de ponerla en práctica, unos construirán con cimientos profundos sobre la roca, otros, perderán todo, confiando en su propia seguridad, en la superflua mediocridad y la inconsistencia de la voluntad.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.