PENTECOSTÉS

  • Hch 2,1-14

Ese “día de la Cincuentena “ (después de la Pascua) es el “cumplimiento” de una historia muy larga -la de Israel- y también el comienzo de una inmensa historia -la de la Iglesia-. Este relato es una concentrado de la experiencia del Espíritu; manifiesta los “signos del Espíritu”, que actúa en nosotros y en nuestro mundo.

Información:

  1. La fiesta de Pentecostés: una de las tres fiesta judías (junto con la Pascua y las Tiendas) en las que se iba en peregrinación a Jerusalén. En sus orígenes fiesta de la cosecha, es llamada en hebreo fiesta de las “Semanas” (savout) y en griego “la cincuentena”: siente semana después de la Pascua, Israel celebra el don de la Ley en el Sinaí y la Alianza (Ex 19-24).
  2. Los quince pueblos mencionados (vv. 9-11) evocan a todo el mundo conocido, alrededor del Mediterráneo especialmente. A pesar de que se trata de “judíos piadosos” venidos de la diáspora en peregrinación para la fiesta (v. 5), Lucas consigue dar al acontecimiento una dimensión internacional, universal (cf. 1,8).
  3. “Hablar otras lenguas” (v. 4). Se conoce el carisma de “hablar en lenguas” desconocidas (o glosolalia. 1Cor 12,10), que conlleva también alguien para “interpretarlas”, igualmente bajo la acción del Espíritu. Pero aquí, según Lucas, los Doce se expresan en diversas lenguas y sus oyentes los entienden cada uno en su lengua materna. Esto da al acontecimiento un carácter profético.[1]

[1] AA.VV. (2000). Itinerario por el Nuevo Testamento. Service Biblique “Evalngile et Vie”. Ed. Verbo Divino. Navarra. p. 127.