Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13, 8-10)
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: «No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás» y todos los otros, se resumen en éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, el cumplimiento pleno de la ley consiste en amar.
Palabra de Dios.
El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa (D 96). Este dicho de Juan de la Cruz nos recuerda que el amor, vivido a profundidad, dinamiza y transforma no sólo la propia vida, sino que repercute en la de otros, porque el amor es reflejo de lo que abunda en el corazón.
El amor es el llamado primordial de Dios al hombre y, amando, es como se responde; amor que se concreta, amando, en las relaciones cotidianas, en el tú a tú con el hermano, en el perdón, en el servicio y en la entrega.
El alma que anda en amor sabe, como dice Pablo, que no tiene otra deuda con los demás que la del amor mutuo y, además, tiene la certeza de que el cumplimiento pleno de la ley consiste en amar. (cf. vv. 8 y 10)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

