MIÉRCOLES 31

¿Que no es este el carpintero…? (v. 3)

S. JUAN BOSCO

En Turín, Italia, siendo sacerdote, dedicó toda su vida a los jóvenes del pueblo, aunque sus aspiraciones se extendieron más allá de esa región de Italia. Fundó la congregación de los salesianos y la de María Auxiliadora, que se pondría al servicio de la juventud del mundo entero (1815-1888).

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6, 1-6)

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: «¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?» Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: «Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa». Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

Palabra del Señor.

Pensemos si también nosotros, como aquella gente que dudó y cuestionó la autoridad de Jesús (vv. 2-3), dudamos y cuestionamos la vida y las acciones de mujeres y hombres que viven según el evangelio.

Tal vez porque preferimos vivir convencionalmente, sin ir más allá de lo ordinario; tal vez su voz profética nos asusta, porque nos cuestiona y nos invita a la conversión, al cambio radical en el modo de pensar, de relacionarnos y de actuar.

Tal vez, como advierte el Papa Francisco, no estamos dispuestos a salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del evangelio (EG 20).

Que no nos venzan la incredulidad, el miedo y la apatía.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.