- Mt 8,28-38

¿Qué quieres de nosotros?
La presencia del Señor y la fuerza de su palabra inquietan, mueven y hacen entrar en crisis el corazón cuando está poseído por la maldad que esclaviza, corrompe y enferma; más allá de atormentar, Jesús libera y permite que el hombre recupere su dignidad.
Pero a veces, nos resistimos al cambio y no aceptamos que Jesús nos ofrezca algo distinto; preferimos quedarnos en el pertrecho de nuestras seguridades personales, o comunitarias, y salimos a suplicarle que se aleje de nuestro territorio… (cf. v. 34).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
