- Jn 12,44-50

Quien crea, no seguirá en tinieblas.
En cada acontecimiento que nos sorprende a lo largo del día, o de la vida, sin comprender por qué sucede, se despliega sobre nosotros un espectro de oscuridad, de dudas e incertidumbres, que nos deja sin luz y sin horizontes.
Podemos no creer y encontrar en la increencia, respuestas a medias y poco convincentes; o una luz opaca que poco nos ilumina.
No obstante, surge una voz que contrasta y nos dice: yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas. (v. 46)
La resurrección es luz que rompe con la oscuridad, con la esclavitud y con el flagelo de toda muerte que condena: porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo. (v. 47)
¿Qué luz ilumina tu vida?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
