Lectura del santo evangelio según san Marcos (9, 38-40)
En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Pero Jesús le respondió: «No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor».
Palabra del Señor.
En la escena narrada por Marcos asoma una de las piedras de tropiezo que dañan y rompen nuestras relaciones personales y colectivas, y que se traduce en una tensión provocada por el descrédito, la desconfianza, la envidia, la intriga y las descalificaciones…
Cuando consideramos que algo sale fuer a de la norma, no sólo prohibimos, sino que también, amordazamos, despreciamos y discriminamos.
Más allá de los formalismos que nos identifican como miembros de la comunidad, de la sociedad o de la Iglesia, están en primer término la fidelidad, la gratuidad y la solidez de un compromiso:
Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor (v. 40)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

