MIÉRCOLES 26

Se reunió en torno suyo tanta gente… (v. 2)

SANTOS JOAQUÍN Y ANA, PADRES DE LA VIRGEN MARÍA

Joaquín y Ana, los padres de la Santísima Virgen María, han llegado a nosotros por tradiciones que se remontan hasta la primera mitad del siglo II. El culto a santa Ana ha ido resplandeciendo cada vez más al lado de la veneración de María santísima. El culto a san Joaquín es más reciente (siglo XVI). (Misal Mensual julio, Buena Prensa, 26 de julio)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13, 1-9)

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

No importa si son parábolas, enseñanzas sobre el amor, el perdón y la misericordia, todo representa una gran riqueza; lo importante es que pongamos una pausa a nuestro tiempo y al ritmo de la vida, y nos sentemos junto al Señor, donde quiera que esté, a escucharlo.

Convirtamos nuestro corazón en tierra buena y permitamos que sus palabras, como semillas, caigan en nosotros, hasta echar raíces y dar frutos (cf. v. 8).

El que tenga oídos, que oiga (v. 9)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.