- Mc 10,32-45
No debe ser así entre ustedes

Al igual que a los hijos de Zebedeo, nos preocupa el destino personal y nuestra posible situación en el más allá: Señor, cuando estés en tu gloria, deseamos estar sentados a tu derecha y a tu izquierda… (cf. v. 37).
Tal vez porque leemos e interpretamos la promesa de vida eterna en términos de poder, de recompensa y privilegios; como los jefes de las naciones que gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen (v. 42).
Pero no debe ser así entre ustedes. Al contario: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor… (v. 43)
Hemos perdido de vista un dato definitivo: que no se trata de irnos a sentar a la derecha o a la izquierda de Jesús, sino caer en cuenta que él ha venido y está sentado a nuestro lado, camina con nosotros y habita entre nosotros; no ha venid a que los sirvan sino a servir y a dar su vida por la redención de todos (v. 45).
¿A qué aspiras?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
