MIÉRCOLES 24

Hay que ponerse en camino…

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9, 1-6)

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación”.

Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

Mirándonos en el evangelio de Lucas, probablemente experimentemos una especie de lejanía o ausencia respecto de lo que allí sucede. Primero, porque no hemos recibido, del mismo modo que los discípulos, ningún poder para expulsar demonios o curar enfermos (cf. v. 1). Segundo, porque hoy nos resulta difícil separar el uso de cosas elementales en el trabajo misionero que, si bien, no son un bastón o un morral (v. 3), sí es el dinero necesario para el traslado, ropa suficiente y adecuada para estar cómodos, dispositivos para comunicarnos o compartir materiales e información, etc.

Tal vez hoy no se trate de ir sin nada, sino de discernir y tener claro que la prioridad es anunciar la Buena Nueva: devolver la esperanza a la gente, teñir de alegría la vida, sostener a los hombres en sus enfermedades, hablar del perdón más que del castigo y dejar ver en nosotros el rostro misericordioso de ese Dios del que nos habla Jesús y que es un Padre bueno.

Con o sin cosas estamos invitados a ponernos en camino e ir de pueblo en pueblo predicando el Evangelio (v. 6).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.