MIÉRCOLES 24

No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal
(v. 15).

Lectura del santo evangelio según san (Jn 17,11-19)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Palabra del Señor.

Santifícalos en la verdad (v. 17)

Cuando idealizamos la santidad, o la perfección cristiana, o la vida eterna, comenzamos a desentendernos de la realidad, del devenir cotidiano, del mundo al que pertenecemos y de los demás. Como si la santidad fuese una experiencia ajena a la condición humana y sólo fuera posible alcanzarla en el más allá.

Jesús, conociendo la confusión de nuestros deseos y aspiraciones, pide al Padre para que pongamos los pies sobre la tierra:

  • La santidad se vive inmersos en el mundo, como contraparte y denuncia del mal: Padre, no te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal (v. 15).
  • La santidad es un signo de libertad, porque se vive desde la verdad que nos ha revelado el Señor: Padre, santifícalos en la verdad. Tu Palabra es la verdad (v. 17).
  • La santidad es misión y compromiso: Padre, así como tú me enviaste, así los envío yo también al mundo (v. 18).

Todos hemos sido llamados a ser santos. ¿Cómo respondes a ese llamado?: Pensando en la eternidad, o como se lo propuso Teresa del Niño Jesús (Lisieux): Pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.