MIÉRCOLES 22

¡Levántate y ponte en medio! (v. 3)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3, 1-6)

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.

Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?” Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.

Palabra del Señor.

¿En quién debemos poner la mirada? ¿A quién debemos atender de manera prioritaria? Sin duda, según el Evangelio, al hombre que Jesús coloca en medio, frente a todos (cf. v. 3): el que sufre, el impedido, el olvidado, el despreciado; el que hacemos menos, o tachamos de impuro e inmoral. Ese hombre está allí, frente a nosotros, y Jesús nos pregunta:

¿Qué está permitido, o qué nos permitimos hacer por él, no importando el día o las circunstancias, el bien o el mal, salvar su vida o destruirla? (cf. v. 4)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.