MIÉRCOLES 17

Ver al Hijo y creer en él

Lectura del santo evangelio según san Juan  (6, 35-40)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día»
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Palabra del Señor.

El fundamento que da sentido a todo en nuestra vida de fe es la voluntad del Padre: al pan que nutre cuando se comparte, a las razones más profundas que nos mueven a creer, a los motivos más contundentes que nos llevan al seguimiento de Jesús y, sobre todo, al radical significado de la salvación, que abre ante nosotros los horizontes de la vida eterna.

La voluntad del Padre se conoce y se comprende a través del Hijo. Pero, ¿cuál es realmente su voluntad?:

La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día (v. 40)

Creamos en el Hijo y no olvidemos que el último día puede ser hoy

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.