MIÉRCOLES 17

¡Toma postura y grita!: Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré
(v. 11)

Lectura de la profecía de Ezequiel 

Ez 34, 1-11

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: ‘Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.

Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se han convertido en presa de todos los animales salvajes. Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que lo busque’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en presa de todos los animales salvajes por falta de pastor, pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Lo juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer’. Esto dice el Señor: ‘Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré’ ”.

Palabra de Dios.

¿Acaso los pastores no deben apacentar al rebaño? (v. 2)

Una caravana de migrantes, sin hogar y sin destino, es el rebaño del Señor que vaga errante por montañas y colinas, disperso, sin que nadie se preocupe de ellos (v. 6). Su abandono nos interpela: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! (v. 2)

¡Toma postura y grita!: Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré (v. 11)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.