MIÉRCOLES 14

Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos (v. 20)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos».

Palabra del Señor.

Una sociedad que resalta la dimensión individual de la persona provoca comportamientos poco responsables respecto de los demás: desentendernos de ellos, no involucrarnos en situaciones complejas, aun cuando sea indispensable nuestra presencia, o ser omisos a la verdad cuando ésta podría resolver conflictos, malos entendidos e, incluso, difamaciones, injusticias, o condenas.

El evangelio, por el contrario, propone y resalta el compromiso individual y comunitario con el hermano cuando éste se equivoca, o está en problemas. Nos invita a hacerlo con sencillez y discreción, pero con decisión. El amor al prójimo implica corregirlo, orientarlo y comprometerse con su salvación (cf. v. 15).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.