- Jn 3,16-21

Tanto amó Dios al mundo
Cuando alguien nos ama y nos demuestra su amor, nos ilumina, su presencia es como una luz resplandeciente que nos da claridad; con ella, superamos la oscuridad, las dudas, la soledad y se reanima la esperanza.
El amor se manifiesta en la entrega y la donación, en la presencia y en el estar generoso, sin condiciones ni regateos. De la misma manera, tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único. (v. 16)
Una entrega que responde a la Voluntad del Padre: no vino a condenar al mundo sino salvarlo, para que nadie perezca y todos tengamos vida eterna. (vv. 16-18)
Todo depende de cuál sea nuestra respuesta a ese amor: preferir las tinieblas, hacer el mal y aborrecer la luz; o, creer en el Hijo y obrar conforme a la verdad. (vv. 19-21) Quien responde así, se acerca a la luz (v. 21).
La persona que nos ama, nos da luz. ¿Tú eres luz para los demás?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
La voz de la Hna. Inés de Jesús nos ayuda a meditar con esta canción: Amar como tú:
