Lc 14,25-33
Quien no renuncia…, no puede ser mi discípulo (v. 33)
El seguimiento de Jesús implica, por lo menos, cuatro actitudes en el discípulo: priorizar, discernir, calcular y renunciar:
- El amor al Señor como el amor primordial: amarlo más que a nadie.
- Conocer y calcular la fuerza de nuestra voluntad: qué estamos dispuestos a hacer y con qué contamos.
- Discernir para elegir entre el Reino y el mundo, entre el bien y el mal.
- Renunciar a todo aquello que nos ata y nos impide vivir en libertad; es decir, las dependencias del pasado, las tradiciones o los apegos.
El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. (v. 27)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
