- Lc 2,22-35

Mis ojos han visto (v. 30)
La presencia de Jesús en el Templo, en la historia, en la vida diaria y en el corazón de cada creyente es confirmación de una promesa hecha realidad:
Mis ojos han visto a tu Salvador (v. 30)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
