MARTES 9

Retirarse al monte a orar y pasar la noche en oración con Dios (cf. v. 12)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6, 12-19)

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor.

Orar: tiempo para Dios

Retirarse al monte (cf. v. 12), a la soledad, al silencio interior; allí, donde Dios se encuentra esperando y nos encontremos con él, a solas.

Pasar, no sólo la noche, sino la vida entera en oración; el tiempo necesario que yo me conceda para estar con él, alimentando el corazón con su palabra, para discernir con claridad, decidir sin miedos y actuar con determinación.

Así como Jesús, que ora para elegir y tomar la mejor decisión (cf. v. 13); ora para enfrentarse a los espíritus inmundos y hacer prevalecer el bien y la libertad entre la gente (cf. v. 18).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.