MARTES 4

Ntra. Señor del Refugio

Sobrevino una gran calma (v. 26)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27)

En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”

Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”
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Palabra del Señor.

Siempre sobreviene la calma

Miedo tenemos todos y miedo tendremos siempre; una reacción propia de nuestra condición, que nos retrae ante la adversidad, o huimos para no enfrentarnos a ella.

A veces, sentimos que perecemos, porque nuestra fe se ahoga en las tormentas y, agotados, gritamos al Señor que nos salve (cf. v 25).

Su voz y su presencia, dentro de nosotros, nos dan la certeza de que siempre habrá esperanza y sobrevendrá la calma (cf. v. 26).

¿Por qué tienen miedo? (v. 26)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.