MARTES 26

SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR

El que persevere hasta el fin, se salvará (v. 22)

Es el primer mártir cristiano. Su testimonio siempre ha sido muy valioso para la Iglesia. Fue designado como uno de aquellos primeros “siete diáconos”, que descargaron de los trabajos materiales a los Apóstoles, y se encargó también de cumplir su papel en la predicación del Evangelio. Para dar testimonio de Jesús resucitado e imitando la pasión del Señor, murió apedreado en Jerusalén (Misal Buena Prensa, diciembre).

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10, 17-22)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará».

Palabra del Señor.

El Señor ha nacido y habita entre nosotros (cf. Jn 1,14), y esta presencia necesita ser anunciada constantemente al mundo, para ello, nuestro testimonio es imprescindible, como el de Esteban.

Hablar del Jesús y su mensaje representa grandes retos: traiciones, acusaciones, cárcel, persecuciones…, por su causa; pero el que persevere hasta el final se salvará (v. 22).

Hoy podemos comenzar aunque el final sea impredecible.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.