MARTES 20

Ustedes, pues, sean perfecto, como su Padre celestial es perfecto (v. 48)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.

¿Qué haces de extraordinario? (v. 47)

Nuevamente Jesús nos pone ante un dilema. Pareciera que nos pide caminar en sentido contrario y en la dirección opuesta a lo acostumbrado…

Aunque, más bien, nos invita a retomar el camino correcto y orientar nuestra vida, nuestras acciones y nuestros sentimientos en el sentido que marca la dinámica del amor evangélico: amar a nuestros enemigos, rogar por los que nos persiguen y calumnian y hacer cosas extraordinarias y fuera de lo común (cf. vv. 43-44).

Si para Dios no existen las diferencias, y perdona por igual, tampoco las debe haber entre nosotros, porque el sol sale sobre los buenos y los malos, y la lluvia cae sobre los justos y los injustos (v. 45).

Ustedes, pues, sean perfecto, como su Padre celestial es perfecto (v. 48)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.