- MT 12,46-50

El que cumple la voluntad de mi Padre
No son los méritos propios, la condición social, o el estatus que nos distingue ante los demás, lo que garantiza la pertenencia a la familia de Dios. Ni siquiera los lazos sanguíneos.
Es la disponibilidad y la capacidad de cumplir la voluntad del Padre lo que nos convierte en madres, hermanos o hermanas del Señor (v. 50). Jesús propone un Reino construido en la fraternidad, no desde los privilegios.
¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? (v. 48).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
