MARTES 15

¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? (v. 40)

STA. TERESA DE JESÚS, DOCTORA DE LA IGLESIA (1515-1582)

La reformadora del Carmelo es, al mismo tiempo, mujer de oración y contemplativa, eficaz y activa. Nos ha heredado, en sus escritos, los secretos de su relación con Dios, por medio de la contemplación, que la convierten en maestra de oración y vida espiritual. Como fundadora, recorrió incansablemente toda España para establecer sus monasterios. El alma de teresa se sintetiza en su sed de vivir unida a su Amado: “Yo ya no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado, que mi amado es para mí, y yo soy para mi amado”. (tomado del misal de octubre, Buena Prensa).

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 37-41)

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.

Palabra del Señor.

Es cierto que mujeres y hombres cuidamos en mayor medida nuestra dimensión exterior y nos afanamos en atender el aspecto físico y todo aquello que abone en mantener una apariencia llamativa y casi perfecta… Del modo que sea, muchas veces, con esa fachada escondemos lo que hay dentro, o lo que no hay.

Teresa decía que el alma humana, el interior del hombre, es como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal (1M 1,1); un paraíso donde Dios habita y tiene sus deleites.

La pregunta que nos hace Jesús nos lleva a mirar esa otra dimensión que a veces olvidamos y que, sin duda, necesita también de nuestra atención y cuidado, porque de allí sale la maldad, o lo más bello y grandioso de cada uno (cf. v. 39):

¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? (v. 40)

¿Desde dónde nos relacionamos con los demás y con Dios?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.