MARTES 14

  • Lc 7,11-17

¡No llores! (v. 13)

¡Sin nada ni nadie! Así es la realidad de muchas mujeres y familias. A veces, las acompañamos, pero no hacemos nada para cambiar su destino.

La presencia de Jesús interpela, y nos enseña a mirar y actuar como él: compadecernos, acercarnos y enfrentar la adversidad; levantar el ánimo, devolver la esperanza y recuperar la vida.

Estamos llamados a rescatar de la muerte a los olvidados y entregarlos, como Jesús, a sus madres(v. 15).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.