- Lc 7,11-17

¡No llores! (v. 13)
¡Sin nada ni nadie! Así es la realidad de muchas mujeres y familias. A veces, las acompañamos, pero no hacemos nada para cambiar su destino.
La presencia de Jesús interpela, y nos enseña a mirar y actuar como él: compadecernos, acercarnos y enfrentar la adversidad; levantar el ánimo, devolver la esperanza y recuperar la vida.
Estamos llamados a rescatar de la muerte a los olvidados y entregarlos, como Jesús, a sus madres(v. 15).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
