- Lc 6,6-11

¿Qué está permitido?
La mano derecha es sinónimo de destreza y con ella, cualquier persona abre para sí un mundo de posibilidades, que le permiten sustentar su vida e integrarse a la dinámica social. La misma mano derecha paralizada (v. 6) es, por el contrario, sinónimo de imposibilidad, negación de la dignidad y exclusión.
¿Cuántas manos atadas e inutilizadas? ¿Cuántos trabajos perdidos y oportunidades negadas? ¿Cuántas vidas olvidadas?
Para el evangelio el hombre caído es prioridad, hay que levantarlo y ponerlo al centro de todo. Para el creyente, es imperante el discernimiento, porque debe saber, con claridad, qué le está permitido: Hacer el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella (v. 9).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
