
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lc 14, 12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:
«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos».
Palabra del Señor.
¿En quiénes tenemos puesta la mirada?
La mirada de Jesús y la propuesta del evangelio se orientan, al parecer, en sentido contrario a nuestras tendencias y costumbres. Nos animan a construir relaciones distintas, no convencionales y, sobre todo, sustentadas en el amor verdadero; nos empujan a romper las estructuras tradicionales y promover la justicia con el hermano.
Nos llevan, en definitiva, por el camino del desprendimiento y la conversión radical; ir, como dice Juan de la Cruz:
No a los más fácil, sino a lo más dificultoso…; no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo (1S 13,6).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
