- Mt 8,18-22

Te seguiré…
¿Realmente estamos dispuestos a seguir al Señor a donde quiera que vaya? (v. 19). Las exigencias son radicales, van más allá de las “buenas voluntades” y de la “piedad ordinaria”: no hay donde reclinar la cabeza (v. 20) y es necesario renunciar a todo aquello que nos ata (cf. v. 22).
Tal vez hay que distanciarse de las multitudes en las que nos perdemos o nos acomodamos, cruzar lagos y lagunas, para ir con el Señor a la orilla de enfrente… (cf. v. 18).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
