LUNES 27

¿Cuánto amaste y qué hiciste por tu hermano? (DS)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Palabra del Señor.

¿Qué hemos hecho por el hermano?

El juicio a los hombres que nos presenta Mateo, es un preludio del juicio de amor que el Señor nos hará, a cada uno, al final de nuestra existencia.

Un juicio que no versará en torno a lo que cumplimos a lo largo de la vida, los ritos que observamos o las celebraciones a las que asistimos puntualmente, sino al modo cómo nos comportamos ante las apremiantes necesidades del prójimo (cf. 35-43): ¿Cuánto amaste y qué hiciste por tu hermano? (DS).

Un juicio de amor que nos recuerda la atinada advertencia de S. Juan de la Cruz: A la tarde te examinarán en el amor(D 59).

Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron (v. 40)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.