LUNES 23

El que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón (v. 29)

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Mc 3, 22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Palabra del Señor.

¿Blasfemar contra el Espíritu, o dejarse guiar por él?

En la postura de los escribas se reflejan las contradicciones del discurso y el pensamiento humano: nos aterra el mal y quisiéramos erradicarlo para siempre, pero cuando alguien está en posibilidades de hacerlo, desconfiamos de él y lo desacreditamos.

A veces, veladamente, somos parte del mal que no queremos, y acentuamos su dominio entre nosotros: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? (v. 23).

Dejarnos seducir por el mal es blasfemar contra el Espíritu (v. 29)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.