LUNES 22

Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija (v. 16)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8, 16-18)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.

Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener».

Palabra del Señor.

Lo que Jesús propone es más que obvio: nadie enciende una luz y luego la oculta para impedir que ilumine algún lugar (cf. v. 16). Es sentido común

La luz debe iluminar donde no hay claridad y resplandecer en medio de la oscuridad. Esa es la luz de la que nos habla Jesús y que puede ser símbolo de la fe y de la Palabra que iluminan, o del mismo Señor, que es luz de las naciones.

Luz que pone la verdad al descubierto: Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público (v. 17).

Preguntémonos si, tal vez nosotros, cuando mentimos o insultamos, cuando negamos nuestra fe y nos olvidamos de Dios y del hermano, estamos apagando la luz de la verdad que nos hace libres.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.