
(v. 33)
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,29-33)
En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: «Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios».
Les contestó Jesús: «¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo«.
Palabra del Señor.
¿De veras creen? (v. 31)
Nadie puede decir que experimenta una paz absoluta, o que durante su vida nunca ha tenido problemas que resolver o adversidades que enfrentar. Nuestras decisiones, la postura que tomamos ante la realidad que nos afrenta e, incluso, las omisiones que utilizamos como mecanismo de defensa, para no involucrarnos con las situaciones que nos interpelan…, implican una serie de eventos que rompen la armonía que creíamos haber alcanzado.
En el mundo -dice Jesús- tendrán tribulaciones (v. 33). Éste es el panorama para quienes creemos en él y lo seguimos. Tribulaciones que no se superan por el simple hecho de “entender”, o por asumir que decir “creo en Dios”, sea el antídoto mágico a todo problema. Porque, cuando llegue la hora (cf. v. 32), seremos puestos a prueba y, tal vez, nos dispersaremos cada uno por su lado y dejaremos solo al Señor, y al hermano.
¿De veras creen? (v. 31), nos pregunta Jesús y no se anda con rodeos, la única certeza es su Palabra: ¡Crean y confíen!
Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí (v. 33).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
