LUNES 13

Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí (v. 30)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4, 24-30)

En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

Palabra del Señor.

En ocasiones, alejamos al Señor

Cuántas veces quisiéramos despeñar por un precipicio, o mandar lejos…, a la gente que nos cuestiona, o que pone en duda nuestras acciones, nuestras ideas o nuestro comportamiento. Dice el dicho que “la verdad incomoda”. Así se sintieron los habitantes de Nazaret cuando Jesús los interpeló (cf. vv. 24-29).

Pero más allá de hacer un esfuerzo por reconocer, aceptar y tratar de cambiar, endurecemos mente y corazón, de tal modo, que no hay manera de que el Señor entre en nosotros y nos transforme. Por el contrario, provocamos que pase frente a nosotros y se aleje (cf. v. 30).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.