- Lc 7,1-10

Una sola palabra (v. 7)
Cuando la fe se pierde en súplicas y exigencias a Dios, esperando que él las resuelva, se vuelve necedad y pierde todo sentido; es una fe sin compromiso ni entrega. En cambio, una fe tan grande (v. 9) y profunda, como aquella del oficial romano, implica tres actitudes de humildad (vv. 6-7):
- ¡Señor, no te molestes!: no exigir.
- No soy digno de que entres en mi casa: reconocer humildemente lo que somos.
- Basta con que digas una sola palabra: confianza absoluta en el Señor.
¿Qué buscas en Jesús? ¿Qué tan grande es tu fe?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
