LUNES 10

Dondequiera… (v. 56)

Lectura del santo evangelio según san Marcos  (6, 53-56)

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

Palabra del Señor.

Jesús provoca que el hombre se mueva: dondequiera que vaya, o esté, lo busca y ruega que, por lo menos, le deje tocar la punta de su manto (v. 56), para sanar y sentirse liberado.

En el corazón de cada creyente habita el Señor, en ti y en mí, y dondequiera que vayamos, Jesús se hace presente por medio de nosotros.

Tal vez la gente desee tocar nuestras manos para sentirse acogida, liberada, dignificada, comprendida, sanada.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.