STA. MARÍA, MADRE DE DIOS

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2, 16-21)
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.
Palabra del Señor.
La maternidad de María sólo se concibe en el seno de la divinidad, esa sombra que la cubre y la arropa (cf. lc 1,35) para convertirla en madre del Hijo predilecto, el Mesías esperado, el salvador y el sol que nace de lo alto.
A María, la madre de Dios, la encontramos siempre que encontramos a Jesús 8cf. v. 16) y descubrimos que en él se manifiesta la Voluntad de Dios y en ella, el cumplimiento: ¡Hágase en mí! (cf. Lc 1,38)
María es madre de Dios porque dice sí a su voluntad.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
