JUEVES 9

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza
(v. 7)

Lectura del libro de Jeremías (17, 5-10)

Esto dice el Señor:
«Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que nunca disfrutará de la lluvia.
Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos.

El corazón del hombre
es la cosa más traicionera y difícil de curar.
¿Quién lo podrá entender?
Yo, el Señor, sondeo la mente
y penetro el corazón,
para dar a cada uno según sus acciones,
según el fruto de sus obras»
.

Palabra de Dios.

Confiar en el Señor

La bondad del hombre, así como la maldad en la que vive, anidan en su corazón, en lo más profundo de su ser. Bondad y maldad son procesos que se construyen a lo largo de la vida, y todo depende en quién hayamos puesto nuestra confianza: en el hombre, apartando del Señor nuestro corazón, o confiando y poniendo en Señor toda nuestra esperanza (vv. 5-7)

Nuestro corazón es complejo, pero el Señor lo conoce a fondo y sabe lo que merecemos (cf. v. 10).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.