JUEVES 8

Natividad de la Santísima Virgen María

Dará a luz un hijo... (Mt 1,21)

La Natividad de la Virgen es una de las fiestas marianas más antiguas. Se cree que su origen está ligado a la fiesta de la dedicación, en el siglo IV, de una antigua basílica mariana de Jerusalén, sobre cuyas ruinas fue construida en el s. XII la actual iglesia de Santa Ana. La tradición dice que en este lugar estuvo la casa de los padres de María, Joaquín y Ana, donde nació la Virgen. La fiesta comenzó a celebrarse en Roma en el siglo VIII, con el Papa Sergio I. Es la tercera fiesta de la «natividad» en el calendario romano, que conmemora la Natividad de Jesús, el Hijo de Dios (25 de diciembre, Navidad); la de San Juan Bautista (24 de junio) y la de la Santísima Virgen María, el 8 de septiembre. En los Evangelios no hay datos que confirmen esta fecha ni los nombres de los padres de María, que la tradición toma del Protoevangelio de Santiago, un escrito apócrifo del siglo II.

Lectura de la carta a los Romanos 8,28-30

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador.

En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Palabra de Dios.

Dios nos llama

María, elegida para ser madre de Jesús, nace a una vida nueva y plena, animada por la presencia del Espíritu Santo (cf. Mt 1,20).

Nosotros, al recibir el mismo Espíritu en el sacramento bautismal, hemos sido predestinados, como ella, a reproducir la imagen del Hijo(Rm 8,29).

Dios nos llama (cf. Rm 8,30) y en nuestra respuesta se abre la posibilidad de nacer a una vida nueva.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.