
SAN AMBROSIO, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA
Nació en Tréveris. Ambrosio era gobernador de Emilia y Liguria; vivía en Milán cuando fue elegido como obispo de esta ciudad (373). Es uno de los tipos más bien dibujados de pastor de almas. Resiste enérgicamente las usurpaciones del poder imperial y al mismo tiempo se dedica a catequizar al pueblo, comentando las Sagradas Escrituras y difundiendo los cánticos religiosos (Misal diciembre 2023, Buena Prensa).
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7, 21. 24-27)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».
Palabra del Señor.
La relación más profunda con Dios no se construye “de dientes para afuera”, sino abriendo el corazón a la voluntad del Padre, conocerla, y empeñando todo lo que somos en cumplirla (cf. v. 21).
La entrada al Reino no comienza de abajo hacia arriba, diciendo ¡Señor, Señor! (v. 21), como un cumplido voluntarioso e ingenuo de nuestra parte; comienza, en realidad, de arriba hacia abajo, cuando pedimos con humildad: Venga a nosotros tu Reino y hágase tu voluntad(Mt 6,10).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
