JUEVES 4

Este es el Cordero de Dios (v. 36)

Lectura del santo evangelio según san Juan (1, 35-42)

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: “Éste es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa ‘maestro’). Él les dijo: “Vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir ‘el Ungido’). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es decir, ‘roca’). 

Palabra del Señor.

La navidad es una experiencia de reencuentro con el Señor; un tiempo que nos permite profundizar nuestra fe y reafirmar, con claridad y certeza, que Jesús es el cordero de Dios (v. 36).

También es el tiempo de reorientar nuestras búsquedas y saciarlas. En cada navidad resuena una pregunta:

  • ¿Qué buscan? (v. 37): Te buscamos a ti, porque estamos confundidos y no sabemos dónde vives.
  • Vengan a ver (v. 39): Cierren los ojos y miren su interior. Yo vivo allí, en lo más profundo de su corazón.

El Señor vive en nosotros, ¿queremos quedarnos con él? (cf. v. 39).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.