JUEVES 28

A la hora en que menos lo piensen… (v. 44)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24, 42-51)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación».

Palabra del Señor.

El evangelio no sólo nos dice que hay que ser precavidos, sino que debemos ser coherentes con lo que pensamos y creemos al momento de ponerlo en práctica, particularmente cuando surgen los imprevistos, o cuando algo exige de nosotros más de lo que, en circunstancias normales, damos. No todo es previsible, pero cualquier evento es posible y será allí donde seremos puestos a prueba.

La coherencia, la rectitud, la honestidad y la fidelidad se mantienen firmes y activas cuando algo verdaderamente valioso las anima; esto mismo aplica a la vida de fe.

Tal vez algunas preguntas ayuden a ubicarnos ante las incertidumbres de la vida y ante los insondables misterios de Dios que, de un momento a otro, se harán realidad:

¿Qué esperas de la vida? ¿Cuáles son tus expectativas? ¿En qué, o en quién, has puesto tu esperanza? ¿Estás preparado para lo que venga?

Estén vigilantes, porque no saben qué día va a venir su Señor (v. 42)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.