JUEVES 28

SANTOS INOCENTES, MÁRTIRES

Lloran por sus hijos, porque ya están muertos (cf. v. 18).

Por lo menos desde el siglo VI, la Iglesia venera en los días de la octava de Navidad a los santos inocentes. Constituyen las primicias de los que mueren por Cristo. Su muerte violenta es un signo de la insensatez, la crueldad y la dureza del corazón de algunos hombres.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (2, 13-18)

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.

Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos.

Palabra del Señor.

Lo humano en Jesús es tan radical que alcanza en él la experiencia de huida, de persecución; la amenaza de una muerte temprana y la necesidad del exilio. Con su familia sufre lo mismo que para muchos, hoy, es la única alternativa: ¡migrar!

Pero para muchos otros, también hoy, no ha habido ninguna oportunidad, y del mismo modo que en Ramá, seguimos escuchando un grito, se oyen llantos y lamentos: son infinidad de mujeres que, como Raquel, lloran por sus hijos, porque ya están muertos (cf. v. 18).

¡Cuántos “Herodes”, hoy, provocan las interminables huidas de familias y pueblos; cuántos más provocan la muerte innecesaria de niños inocentes!

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.