JUEVES 27

Mirarán y volverán a mirar, pero no verán… (v. 15)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13, 10-17)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús sus discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

Palabra del Señor.

En la realidad cotidiana y en las consecuencias de una vida sin sentido, se refleja la actitud del hombre que ha preferido vivir sin Dios y ha cerrado su corazón a sus palabras. Aquellos que oyen, pero no entienden, miran, pero no ven y no comprenden con el corazón, porque no quieren convertirse… (cf. vv. 14-15)

No obstante, quienes han conocido los misterios del Reino de los cielos (v. 11), abren su corazón y disponen su vida en la transformación de la realidad y la conversión de los corazones endurecidos.

¡Dichosos ustedes! (v. 16)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.