Jesucristo, Sumo y eterno sacerdote
- Lc 22,14-20

Tomen y repartan
El deseo del Señor de celebrar la Pascua y compartir la mesa con sus discípulos, se convierte en un proyecto de vida, no solo personal, sino comunitario, y que ahora nos incluye a nosotros.
El pan y el vino que bendijo aquella noche, son símbolo de la entrega y el sello de una alianza que libera de toda esclavitud y pecado:
- Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes (v. 19).
- Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes (v. 20).
Una alianza que nos implica, porque ahora depende de nosotros ponerla en práctica, vivirla y hacerla eficaz:
- Tomen esto y repártanlo entre ustedes (v. 17).
- Hagan esto en memoria mía (v. 19).
No se trata sólo de comulgar sino de asumir y hacer nuestro el mismo proyecto.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
