Lectura del santo evangelio según san Lucas (9, 7-9)
En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
Palabra del Señor.
La Buena Nueva que Jesús anuncia rompe esquemas morales establecidos por el hombre, echa por tierra costumbres añejas a las que nos hemos habituado; su palabra inquieta, cuestiona y exige cambios radicales que nos llevan a la renuncia y al desprendimiento. Para seguirlo, hay que dejar todo lo que estorba, distrae e impide entregarse con libertad.
Hay que tomar postura, pues de lo contrario, como Herodes, no sabremos a qué atenernos (v. 7) si nos empeñamos en desconocer y despreciar la verdad.
El salmista nos recuerda que la vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca (Sal 89,5-6).Pero, para quienes creemos en Jesús siempre hay esperanza y vida plena. De lo contrario, no sabremos a qué atenernos…
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

