SANTOS TIMOTEO Y TITO, OBISPOS

Lectura del santo evangelio según san Marcos
Mc 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.
Palabra del Señor.
¡Pongan atención! (v. 24)
Estamos llamados a ser luz; una luz tan intensa y perenne, capaz de poner al descubierto lo escondido: la falsedad, las apariencias, la doblez; y revelar a todos los hombres la verdad oculta en la mezquindad, la corrupción y la mentira.
Cuando hay luz en nuestro interior, hay claridad en la mirada, lucidez en el pensamiento y generosidad en el corazón, que se expresan en un compromiso que tiene como única medida el amor.
Por eso, ¡pongan atención!: La misma medida que utilices para tratar a los demás, esa misma medida se usará para tratarlos a ustedes, y con creces (v. 24).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
